Entre los principales fundamentos hay al menos tres de peso. El primero es que, claramente, desde la pandemia hacia adelante, el consumo de huevo en los hogares argentinos vivió una fuerte escalada, al punto que antes de esa bisagra lo más habitual era la venta por docena o media docena de huevos envueltos en papel de diario. Aquel boom de la cocina en casa durante las largas cuarentenas hicieron incrementar el consumo de huevo.
Hoy, en buena parte de las familias se acostumbra la compra del maple de 30 unidades, lo que habitualmente suele durar entre una semana y 10 días. Ahora, la escalada de precios hizo que muchos regresaran a la modalidad previa de paquetes más chicos.
La demanda argentina de este súper alimento es la segunda más importante del mundo, con 363 unidades al año por persona, de acuerdo a las estadísticas de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA). Es decir, el primer elemento de peso es que hay una sostenida demanda del producto.
Pero hay dos elementos más detrás de la suba de precios, y que son de mayor coyuntura: por un lado el brote de gripe aviar en los Estados Unidos que derivó en el sacrificio de millones de ponedoras y la necesidad de importar desde países como Canadá,México y Brasil. Este último solía ser un abastecedor argentino y, por lo tanto, ahora sus precios escalaron al conseguir más mercados, y en especial uno de magnitud como EE.UU.
Pero, por otro lado, hay también un fundamento local a partir de una decisión política que muchos celebraron, especialmente los agricultores: la baja temporaria de las retenciones.
Es que al quitarse parte de los derechos de exportación a la soja y el maíz, el costo de los alimentos para las ponedoras se encarecieron. Las retenciones, como se dijo en su momento, terminan abaratando los precios de los granos en el mercado interno. El productor vende en la plaza local al valor que termina recibiendo por sus exportaciones, y si estas últimas tienen una fuerte quita por ese impuesto, al bolsillo le llega menos dinero. Ahora bien, cuando ese tributo se reduce, recibe más dinero por exportar y entonces nivela hacia arriba el valor de la materia prima para los compradores nacionales.
En este caso en particular, desde la entrada en vigencia de la baja temporaria de retenciones, los costos de alimentación para los galpones subieron y eso es lo que está llegando al valor del maple que compra el consumidor.