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23/07/2012 - delitos de lesa humanidad

Videla: “La Iglesia estaba al tanto de las desapariciones”

Es más, el ex dictador reveló que también “asesoró” a la Junta Militar acerca de cómo manejar la situación. Aseguró que había hablado del tema con el ex nuncio Pio Laghi y Primatesta, entre otros

El ex dic­ta­dor Jor­ge Ra­fael Vi­de­la ase­gu­ró que la Igle­sia Ca­tó­li­ca es­ta­ba al tan­to de las de­sa­pa­ri­cio­nes du­ran­te la úl­ti­ma dic­ta­du­ra mi­li­tar y se­ña­ló que tam­bién "ase­so­ró" a la Jun­ta Mi­li­tar so­bre có­mo "ma­ne­jar" la si­tua­ción.
En una en­tre­vis­ta pu­bli­ca­da por la re­vis­ta El Sur, de la ciu­dad de Río Cuar­to, Vi­de­la afir­mó que la "de­sa­pa­ri­ción de per­so­nas fue una co­sa la­men­ta­ble" durante la que vol­vió a lla­mar "gue­rra" con­tra la sub­ver­sión.
El ex dic­ta­dor sos­tu­vo que las de­sa­pa­ri­cio­nes eran un asun­to que ha­bía ha­bla­do "con mu­chas per­so­nas", en­tre ellas el en­ton­ces nun­cio apos­tó­li­co en Ar­gen­ti­na, Pío Lag­hi -fa­lle­ci­do en 2009-, quien fue­ra car­de­nal pri­ma­do del país, Raúl Pri­ma­tes­ta -fa­lle­ci­do en 2006-, y otros obis­pos de la Con­fe­ren­cia Epis­co­pal.
"Con ellos he­mos te­ni­do mu­chas char­las. Se lo plan­teó co­mo una si­tua­ción muy do­lo­ro­sa y nos ase­so­ra­ron so­bre la for­ma de ma­ne­jar­la", su­bra­yó Vi­de­la.
A los 86 años, el pri­me­ro de los cua­tro pre­si­den­tes de la dic­ta­du­ra, con­de­na­do a pri­sión per­pe­tua por de­li­tos de le­sa hu­ma­ni­dad, se­ña­ló que la Igle­sia se ofre­ció a ha­blar con los fa­mi­lia­res de los de­sa­pa­re­ci­dos.
"La Igle­sia ofre­ció sus bue­nos ofi­cios, y fren­te a fa­mi­lia­res que se te­nía la cer­te­za de que no ha­rían un uso po­lí­ti­co de la in­for­ma­ción, se les di­jo que no bus­quen más a su hi­jo por­que es­ta­ba muer­to", afir­mó Vi­de­la.
"La re­pre­gun­ta es un de­re­cho que to­das las fa­mi­lias tie­nen. Eso lo com­pren­dió bien la Igle­sia y tam­bién asu­mió los ries­gos", com­ple­tó.
La en­tre­vis­ta, pu­bli­ca­da por la re­vis­ta El Sur es­ta se­ma­na, fue rea­li­za­da en 2010, cuan­do Vi­de­la per­ma­ne­cía en una pri­sión de la cen­tral ciu­dad de Cór­do­ba, mien­tras era so­me­ti­do allí a jui­cio oral por de­li­tos de le­sa hu­ma­ni­dad, por los que fue con­de­na­do.
El pe­rio­dis­ta Adol­fo Ruiz, quien rea­li­zó el re­por­ta­je, ex­pli­có que el ex dic­ta­dor le pi­dió que no pu­bli­ca­ra esas de­cla­ra­cio­nes has­ta que él mu­rie­ra, por lo que has­ta aho­ra no ha­bía di­vul­ga­do la en­tre­vis­ta.
"Sé que mis ex­pre­sio­nes van a cau­sar do­lor en mu­cha gen­te", jus­ti­fi­có Vi­de­la so­bre su pe­di­do, afir­mó el pe­rio­dis­ta.

Com­pro­mi­so que­bran­ta­do

Sin em­bar­go, se­gún Ruiz, fue el pro­pio Vi­de­la quien que­bran­tó el com­pro­mi­so asu­mi­do "con­ce­dien­do una en­tre­vis­ta pu­bli­ca­ble al pe­rio­dis­ta es­pa­ñol Ri­car­do An­go­so, que vio la luz en la re­vis­ta Cam­bio 16 en fe­bre­ro de es­te año".
En otro pa­sa­je del re­por­ta­je, al ser con­sul­ta­do so­bre si las tor­tu­ras, el ro­bo de be­bés hi­jos de de­sa­pa­re­ci­dos y la usur­pa­ción de bie­nes pro­pie­dad de las víc­ti­mas for­ma­ba par­te del plan pa­ra "ani­qui­lar" a la sub­ver­sión, Vi­de­la til­dó esos ac­tos co­mo "ba­je­zas hu­ma­nas" de­ri­va­das del gran "po­der y li­ber­tad de ac­ción otor­ga­dos al Ejér­ci­to".
"Es ine­vi­ta­ble que mu­chos uti­li­cen esas li­ber­ta­des en be­ne­fi­cio pro­pio", ase­gu­ró.
Vi­de­la re­ve­ló que so­bre el fi­nal de su man­da­to, en 1981, la Jun­ta Mi­li­tar pen­só en la po­si­bi­li­dad de pu­bli­car una lis­ta con los nom­bres de las víc­ti­mas se­cues­tra­das y de­sa­pa­re­ci­das, al­go que fi­nal­men­te des­car­tó to­tal­men­te.
 "Si a una ma­dre le de­cía­mos que su hi­jo es­ta­ba en la lis­ta, na­die le im­pe­di­ría que pre­gun­ta­ra dón­de es­taba en­te­rra­do, pa­ra lle­var­le una flor, quié­nes lo ma­ta­ron, por qué, có­mo lo ma­ta­ron. No ha­bía res­pues­tas pa­ra ca­da una de esas pre­gun­tas, y creí­mos que era em­bo­chin­char (ha­cer rui­do, lío) más esa rea­li­dad, y que só­lo lo­gra­ría­mos afec­tar la cre­di­bi­li­dad", aña­dió el ex dic­ta­dor.