Portada > Deportes > Nota > 14/09/2017
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La página de Wehbe

El “Barullo” de Don Carlos

Bastó que una noche, en medio de los juegos de la casa, de las risas y la tele prendida, el abuelo escuchara que los chicos hablaban de un tal Peucelle.

Fue el disparador inmediato para que, en la siguiente hora, el Nono se encargara de contarles todo lo que sabía de Carlos Desiderio Peucelle. Los niños gritaban y alentaban al “Ancho” Peucelle, el campeón argentino de Titanes en el Ring; pero la confusión del abuelo valió la pena. Esa noche conocieron algo de la historia de un magnífico jugador, un buen técnico y un descubridor de talentos, emparentado por siempre con River Plate.

Nació en Barracas un 13 de septiembre de 1908; falleció el 1ro de abril de 1990, a los 82 años. Cuando ocurrió su partida, fueron muchos los que revivieron con nostalgia el tiempo de los pioneros y sus vivencias y que con lágrimas y emoción despidieron a un grande del balompié nacional.

El abuelo narraba que Peucelle jugaba al fútbol en la Argentina del amateurismo para Sportivo Buenos Aires, desde 1927 hasta el advenimiento del profesionalismo. Y ya en ese tiempo, era jugador de la selección nacional.

Puntero derecho, goleador, fue comprado por River para arrancar la era profesional en 10 mil pesos, lo que se constituyó en el primer gran precio del fútbol argentino y que sumado a la posterior adquisición de Bernabé Ferreyra, le valió a River el mote de millonarios. Había debutado en la selección el 21 de septiembre de 1928, en Montevideo en empate ante Uruguay, dos a dos. El técnico era José Lago Millán y esa tarde Argentina formó con Ángel Bossio; Pedro Omar y Recanatini; Bartolucci, Zumelzú y Alonso; Peucelle, Marassi, Caldás, Maglio y Spadaro.

Dos jugadores de San Lorenzo y uno de Huracán, Lanús y Talleres de Escalada son el referente de los clubes que hoy juegan en AFA. Apellidos para que recuerden los veteranos que los vieron y los que por parentesco o amistad o menciones de sus papás tengan esos nombres en algún lugar del corazón.

Cuando arrancó la era profesional, River pagó lo que pagó por Peucelle y este debutó recién en la quinta fecha. River venía puntero y en su cancha de Alvear y Tagle recibía a Chacarita que no había ganado todavía en el campeonato. Y hubo sorpresa. Chaca ganó tres a dos con tantos de su puntero derecho, Eduardo Sampayo. Peucelle y Marassi marcaron para los millonarios.

River compartió el tercer lugar de la tabla del primer torneo profesional junto a Estudiantes, el Pincha de “los Profesores”. El campeón fue el Boca de Cherro y Varallo y segundo San Lorenzo.

Peucelle fue ciertamente atracción en River Plate, en donde jugó hasta 1941, cuando la Máquina iba apareciendo. Fue campeón con la Banda Roja en el 32, 36 y 37 y disputó algunos partidos en el ganador del 41, su último año. En ese campeonato jugó la última fecha cuando River se consagró batiendo a Estudiantes en La Plata, tres a uno. El Millo fue con Barrios; Vaghi y Cadilla; Yácono, Rodolfi y Ramos; Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Peucelle.

Esa tarde jugó por izquierda en reemplazo del habitual titular que era Deambrosi. Peucelle jugador daba paso a un técnico que marcó época, descubridor y hacedor de futbolistas, desde Di Stéfano a Ermindo Onega o Pinino Mas.

Peucelle jugó para Argentina la primera Copa del Mundo. Marcó uno de los goles en la final Uruguay 4 Argentina 2. Jugó en la selección 25 partidos entre el 28 y el 40 y marcó 11 tantos. En 1934 frente a Uruguay, fue el primer suplente en marcar un gol en un encuentro internacional. Ese día había reemplazado a Varallo al comenzar el segundo tiempo y ante 80 mil personas en Avellaneda, hizo el gol del triunfo.

En River, su único club profesional, jugó 307 encuentros y marcó 113 tantos.

Cuando colgó los botines trabajó junto a Renato Cesarini en las inferiores de River. Se convirtió en una Biblia viviente del fútbol y de la vida. Consejero de los chicos, formó gran cantidad de jugadores. Trabajó en Racing , San Lorenzo y en el exterior (Colombia, Costa Rica, Perú y Paraguay). Pero siempre volvía a River.

“Barullo”, como le decían, por su manera de gambetear, era River.

Apostó siempre a la calidad individual del jugador, pero en un bloque de equipo. Peucelle fue una época de nuestro fútbol. Animador de grandes tardes del incipiente fútbol gaucho. Fue récord en transferencia y lo fue en amigos.

Fue puntero y goleador.

A los pibes, el abuelo les explicaba que no era el “Ancho” Peucelle. El Nono sabía que “Barullo” era un ancho bravo para jugar donde fuera y contra el que se pusiera adelante.

Osvaldo Alfredo Wehbe