Portada > Locales > Nota > 14/09/2017
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Energía Renovable

“Si el Gobierno no toma decisiones, puede faltar etanol el próximo año”

La industria se acerca al límite de su capacidad de producción mientras el consumo de naftas crece a un ritmo del 6% y tracciona la demanda de alcohol. Piden señales para ampliar e invertir en las plantas

La industria del etanol puede ofrecer un contraste envidiable para muchos otros sectores fabriles del país: una demanda que crece sostenidamente desde que comenzó el año y que lleva a las plantas a tener una capacidad ociosa muy reducida, a tal punto que hacia 2018 podría estar en serias dificultades para abastecer el mercado de naftas si no se avanza con inversiones y ampliación de la producción.

Fue parte de las conclusiones que dejó el Taller de Etanol Combustible (Teco) que se realizó en el predio de la Sociedad Rural entre martes y miércoles y que reunió a empresas del sector, especialistas internacionales y funcionarios.

“La industria del etanol está pasando por un buen momento en términos generales. Si hablamos de producción estamos en el 90 o 93 por ciento de uso de capacidad instalada; un precio razonable que nos permite encarar el futuro con muy buenas perspectivas y de ahí surge la voluntad de inversión y de seguir creciendo”, remarcó Patrick Adam, presidente de la Cámara de Etanol de Maíz.

Con ese nivel de uso de la capacidad instalada no hay demasiado margen temporal para ampliar...
Absolutamente. El tema es que estamos esperando que el Gobierno nacional defina el futuro de los biocombustibles en la matriz energética argentina para poder decidir si vamos por una ampliación, por una duplicación de plantas y seguramente si atendemos a nuevos jugadores que están ansiosos para entrar al mercado.

¿Y hay señales del Gobierno para avanzar en esa dirección?
Estamos en contacto permanente. Es gente muy abierta, con la que se puede hablar, discutir e intercambiar ideas. Estamos esperando para antes de fin de año un anuncio contundente en este sentido. Esperemos que las reglas de juego y el marco regulatorio sean lo suficientemente amplios como para permitir que liberemos toda la energía inversora que tiene la industria, para que siga produciendo etanol, alimentos y CO2, la recuperación del dióxido de carbono que se saca de las plantas y se utiliza para las bebidas colas. Estamos muy esperanzados, ansiosos, y evidentemente algo tiene que pasar porque si no en 2018 no habrá alcohol suficiente para hacer el corte en las naftas.

Estamos llegando a un cuello de botella...
Exactamente. Por ahora tenemos capacidad de almacenaje suficiente pero estimo que en 2018 o 2019 vamos a estar realmente cerca del límite o quizá con faltante de producto. Por eso decimos que las decisiones se tienen que tomar muy rápido.

Un ritmo de crecimiento en el consumo de naftas del 6% como el registrado en el primer semestre también presiona sobre la capacidad instalada...
Ese ritmo de crecimiento, para bien, es muy alto y se va a mantener elevado en los próximos años, tal vez no al ritmo del 6%. De todos modos, claramente eso empuja la demanda de etanol de forma proporcional y por eso la necesidad de nuevas plantas y de ampliaciones. Además, hay que pensar que se tarda un año y medio o dos años en hacer un proyecto de este tipo, y por lo tanto los anuncios se tienen que dar de forma inmediata.

¿Piensan en pasar del 12% de corte en naftas al 15% como plantearon los gobernadores Schiaretti y Manzur, o algo más?
Hay posibilidades de algo mucho más importante para ir hacia un esquema del estilo brasileño, en el que el corte en las naftas sea del 25%, y del otro lado la aparición de los autos flex que podrían funcionar a alcohol al 100%. Ese plan es mucho más ambicioso. Creo que el Gobierno está mirando con mucha atención esa opción y viendo cómo se puede aplicar en la Argentina. Sin dudas esto va a repercutir en Córdoba, en nuevas inversiones, en nuevas plantas.

Sigue siendo negocio el etanol...
Sin dudas. Las inversiones ya están, hay estudios de ingeniería hechos, lo que se espera es una señal que defina las reglas de juego. Hasta tanto no sepamos a qué vamos a jugar es muy difícil lanzarse con proyectos que demandan muchísimo capital, muchísima inversión, sin saber bien adónde va la industria. Eso nos tiene detenidos desde hace más de un año y seguimos esperando. Pero tenemos confianza en que antes de fin de año vamos a tener novedades.

Si se va hacia el flex empiezan a sumarse a la discusión las petroleras, las estaciones de servicio, las automotrices; es un universo complejo...
Es muy complejo por la cantidad de actores y la importancia que tienen. El plan de flex implica un nuevo surtidor en las estaciones de servicio, una adecuación importante para las petroleras porque hablamos de sustitución de nafta por alcohol y eso toca el  negocio e intereses importantes; y en el caso de las automotrices no es tan dramático porque de algún modo desde Córdoba ya se producen vehículos aptos que se exportan a Brasil.

¿Los preocupa la diferencia de precios que tiene el etanol de maíz respecto del de caña?
Más que preocuparnos nos parece una anomalía que termina perjudicando a la industria en su totalidad. Hay dos materias primas que se utilizan y entonces puede haber ligeras variaciones de precio entre una y otra de acuerdo a la circunstancia. Pero llegar a un extremo de 3 pesos o 3,50 por litro de diferencia nos parece una anomalía muy importante que hay que corregir. No existe una diferencia de costos de producción como la que muestra el valor final del litro.

Gonzalo Dal Bianco
gdalbianco@puntal.com.ar