Portada > Policiales > Nota > 21/08/2012
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inseguridad

Asaltan una panadería y revisan hasta el depósito buscando plata

Fue en la sucursal de La Espiga Central que se encuentra en Sarmiento y Fray Donatti, en barrio Fénix. El delincuente actuó solo y amenazó a la empleada, a la que llevó hasta el fondo del local comercial

Un delincuente asaltó una panadería de la empresa La Espiga Central y se tomó el tiempo hasta para revisar toda la caja registradora y el depósito ubicado al fondo del comercio buscando dinero.

El robo se produjo el domingo a las siete y media de la tarde en el local ubicado en la esquina de Sarmiento y Fray Donatti, en la zona del barrio Fénix.

Ya faltaba poco para que se produjera el cierre de la sucursal y la empleada se encontraba terminando de contar el dinero, haciendo las cuentas de lo que se había vendido durante la tarde.

En ese momento ingresó una persona de estatura mediana, que aparentaba ser un cliente más, y que se fue a ubicar cerca del buzón de la caja de seguridad donde la empleada deposita el dinero que va cobrando de las ventas.

“No me mirés. Mirá al suelo y dame toda la plata”, le dijo el delincuente, al tiempo que dirigió su mano hacia la cintura dándole luego a entender que la pasaría mal si se resistía, puesto que estaba armado.

La mujer obedeció, mientras rogaba que llegara algún cliente para que el ladrón desistiera de perpetrar el robo.

Pero nadie llegó y el ladrón hasta le desconfió a la empleada cuando ésta le entregó la plata, cerca de $250.

“¿Es todo el dinero que tenés?, ¿No estás escondiendo plata en la caja”, le dijo el delincuente.

La empleada le respondió que no escondía nada, y que si creía que le mentía, que pasara del otro lado del mostrador y se fijara.

Y el delincuente, haciendo gala de una impunidad notable, dio toda la vuelta por el extenso mostrador y se dedicó a revisar la caja registradora hasta constatar que no quedaba ningún billete en alguna parte.

Pero no se conformó con eso, sino que le dijo a la empleada que lo condujera hasta el depósito, en la parte trasera del negocio, que quería buscar más plata.

El ladrón fue hasta el sector donde las empleadas dejan su ropa y las carteras y se apoderó de un teléfono celular de la trabajadora, mientras hurgaba buscando más dinero del que ya se había apoderado. Pasaron los minutos y el delincuente se fue, sin que nadie acertara a cruzar por el lugar.

“Pensé que podía pasar la policía, que no había pasado en todo el día, pero no fue así. El ladrón se fue con todo el dinero y con mi teléfono”, señaló la mujer.

Como si faltara algo, cuando quiso pedir auxilio tuvo que cruzar hasta la otra punta de la calle a la casa de una vecina, ya que el teléfono fijo del negocio no funciona porque la línea está en reparación desde hace mucho tiempo.

La vecina llamó a la policía, que llegó para recabar datos sobre el robo.