Portada > Locales > Nota > 17/07/2012
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Tráfico de bebés

Recuperó a su madre, ahora pide que se haga justicia

Se trata de la persona que en 1979 fue rescatada en el living del médico Víctor Ruiz. Después de 32 años pudo conocer su origen y ahora, junto a su madre, exigen que se investigue la inacción del juez

Entraron a Tribunales, a las diez y media, tomados del brazo. Desde septiembre del año pasado, cuando se reencontraron luego de haber vivido más de tres décadas separados, Carlos Calderón y su madre Lidia Quevedo rara vez pasan un día sin verse.

Viven en barrio Alberdi, a apenas 300 metros de distancia, pero hasta que la Justicia reflotó la causa por robo de bebés contra el médico fallecido Víctor Ruiz eran dos perfectos desconocidos. Lidia tenía 14 años cuando dio a luz a un varoncito en la ex Clínica Integral. “Eran tan chica, no entendía lo que pasaba, el médico me decía que la criaturita había nacido muerta, pero gracias a Dios hoy puedo tenerlo conmigo”.

Mientras Quevedo le hacía esta confesión a PUNTAL, su hijo se presentaba en la barandilla del despacho del fiscal Julio Rivero, junto a su abogado Miguel Martínez. ¿El objetivo? Presentarle un escrito a Rivero para que Calderón pueda seguir de cerca la marcha de la investigación que estuvo cajoneada en la Justicia durante más de tres décadas.

El muchacho de 33 años es la víctima de tentativa de supresión de identidad, delito que pudo ser desbaratado por el allanamiento policial que se hizo en la casa del médico el 28 de octubre de 1979, pero que llamativamente no fue investigado por el juez Oscar Boni.

En esa oportunidad, el bebé recién nacido fue rescatado en un sillón del living de la casa de Ruiz. El médico fue detenido de inmediato y tuvo una breve estadía en prisión pero, después de que se le concediera la libertad, el caso Ruiz entró en una especie de limbo judicial y fue a parar al archivo. La inacción resulta inadmisible, pues en el expediente que logró ser rescatado entre los viejos biblioratos existían 13 recetarios firmados por Ruiz que acreditarían la entrega ilegal de otros tantos bebés a manos de parejas que no podían tener hijos.

Junto con esa evidencia, existen también seis certificados en los que parturientas adolescentes aceptaban voluntariamente renunciar a los derechos sobre las criaturas que dieron a luz.

Semejante aberración tampoco fue investigada por el Juzgado de Instrucción de Segunda Nominación.

“Lo que oportunamente solicitaremos -comentó el abogado Martínez- es que la fiscalía dé respuestas sobre la inacción de la Justicia en ese momento y, eventualmente, pediremos que se cite a los funcionarios judiciales que tuvieron participación en la causa y que, evidentemente, no investigaron el delito cometido”, señaló el letrado.

Alfredo Leban, el ex policía que integró la comisión que irrumpió en la céntrica casa del médico conocido en toda la ciudad por sus prácticas abortivas, había asegurado a PUNTAL que la orden de detener toda investigación sobre el caso partió de la propia Justicia.

Otro policía que también allanó la casa de Ruiz confirmó a este diario la actitud renuente de la Justicia a profundizar la investigación, a fines de 1979. Esa persona tomó contacto hace varias semanas con el asesor letrado de Tribunales, René Bosio, y dijo que está esperando que la Justicia lo cite a declarar.

Después de la investigación periodística que sacó a la luz el caso, numerosos riocuartenses se atrevieron a presentarse en la Justicia con la esperanza de conocer sus verdaderos orígenes biológicos. Ahora, esas mismas personas empezaron a mostrar síntomas de descontento por los escasos movimientos de la causa en los últimos meses.

Alejandro Fara
afara@puntal.com.ar