Portada > Locales > Nota > 02/07/2012
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en el marco de las jornadas de la unrc

Los areneros manuales exigen tener prioridad en la extracción de áridos

Las familias del barrio Islas Malvinas que viven de esta actividad dicen que el impacto ambiental del río Cuarto proviene de las grandes empresas, ya que los paleros sólo representan el 7% de lo que se extrae actualmente. Por ello, piden a la Provincia que les renueve la habilitación para seguir trabajando

Ante la prohibición establecida a principios de este año por la Provincia, los areneros manuales exigieron tener prioridad en la extracción de áridos del río Cuarto ya que 73 familias dependen de esta actividad para subsistir.

El reclamo se dio en el marco de las jornadas sobre extracción de áridos del río Cuarto organizadas por el Observatorio de Conflictos Socioambientales de la UNRC, donde paleros manuales del barrio Islas Malvinas señalaron que el principal impacto ambiental es ocasionado por las grandes empresas. Siendo el eslabón más débil de la cadena de producción, estos trabajadores representan apenas el 7% del total de arena que se extrae del río.

Además, los vecinos denunciaron que en el último tiempo hay empresarios que están ingresando a su barrio para extraer áridos de manera mecánica, incumpliendo el decreto vigente.

“Hace 40 años que trabajo en el río. Vinimos a pelear para seguir trabajando”, expresó Domingo Núñez, uno de los vecinos de Islas Malvinas que participaron de la charla.
Gran parte de los habitantes de ese sector de la ciudad trabajan de manera precaria en la extracción de áridos para mantener a sus familias. Su preocupación comenzó a principios de este año, cuando la Provincia suspendió todos los permisos otorgados para realizar la actividad.

Actualmente, a partir de un acuerdo logrado con el gobierno provincial, los trabajadores poseen una habilitación provisoria con un cupo que les permite extraer entre 20 y 30 m3 de arena por día. Sin embargo, este permiso caducará en los próximos días, un hecho que genera alarma entre los vecinos dado que de ello depende su sustento en un contexto de alta vulnerabilidad económica y social.

La diferencia entre grandes y pequeños


Según explicó Claudia Kenbel, investigadora de la UNRC y miembro de la Cooperativa Todo Sirve que trabaja en barrio Islas Malvinas, los areneros manuales trabajan mediante una pala de hierro conocida como rastrón que es arrastrada por cinco caballos. Por este motivo, también se los conoce como “rastroneros”, en contraposición a los “guinches”, que son quienes trabajan utilizando palas mecánicas.

“Lo fundamental en nuestro caso son los caballos y el rastrón, y eso es lo que nos da de comer todos los días. El que está haciendo daño al río es el guinche: de 30 metros que sacamos nosotros por día, ellos están sacando 2 mil metros”, advirtió Diego Funes, otro de los areneros que participaron en la charla de la UNRC.

En términos globales, según datos brindados por el investigador de la universidad local Diego Tello, la actividad de los areneros manuales representaría sólo un 7% del total de áridos que se extraen del río Cuarto.

Por otro lado, Kenbel indicó que este tipo de actividad manual en la ciudad de Río Cuarto se concentra fundamentalmente en el barrio Islas Malvinas, donde los vecinos sólo se dedican a la extracción, ya que en su mayoría están contratados por intermediarios que luego transportan y revenden la arena a las grandes empresas.

La prohibición


Los vecinos señalaron que otra diferencia entre los pequeños y grandes areneros es que, por la magnitud de la extracción, estos últimos utilizan camiones con acoplado.
En ese marco, Funes relató que en el último tiempo en la zona del puente Islas Malvinas están ingresando camiones de este tipo que pertenecen a empresas areneras, lo cual estaría violando la prohibición de este tipo de extracción dispuesta por la Provincia.

Respecto a la situación en que se encuentran los paleros luego del decreto dispuesto por el gobierno, el vecino relató que en un principio debieron detener la actividad y actualmente lograron llegar a un acuerdo para extraer un cupo determinado. “No podemos sacar más de 20, 30 metros y antes sacábamos 40, 50 metros por día”, precisó.

Sin embargo, éste es sólo un permiso provisorio que volverá a ser evaluado en los próximos días, por lo que los areneros manuales temen por la continuidad de su trabajo. “A fin de mes se hace la renovación de canchas y ahí dicen quién es el que sigue sacando y quién no”, explicó al respecto Alberto Villareal, otro de los trabajadores del sector.

El eslabón más débil

El principal reclamo que los vecinos realizan a la gestión provincial es que exista más control y planificación en la extracción de áridos del río Cuarto y que se le otorgue prioridad a los areneros manuales en el nuevo ordenamiento de la actividad.

“Pedimos que haya control para que nadie saque de más ni de menos”, dijo Funes.
En tanto, el integrante de la Cooperativa Todo Sirve Juan Muzzolón, subrayó: “En la extracción de áridos deben tener la prioridad los rastroneros, que son el eslabón más débil de la cadena extractiva. Entonces hay que establecer un cupo mejor, que les permita vivir dignamente”.

Y señaló que la situación de estos trabajadores es una de las principales implicancias sociales de la problemática de la extracción de áridos. “Es toda una trama social compleja en donde al palero le hacen una paga muy por debajo de las posibilidades que se ven en la venta de la arena. Esa es la situación que hay que revertir”, indicó.

Buscan asociarse y proveer al municipio


Aunque la Cooperativa Todo Sirve trabaja fundamentalmente con el acopio de materiales, sus integrantes relataron que uno de sus principales proyectos es lograr que los areneros que trabajan en el barrio puedan organizarse para mejorar sus condiciones laborales.

Para ello, buscan consolidar una cooperativa entre los paleros manuales y ser reconocidos por el Estado municipal para poder constituirse como proveedores de materiales de construcción en obra pública.

Kenbel indicó que esto les permitiría “trabajar sin intermediación para el municipio y le daría estabilidad y planificación a la actividad”.

Lucía Maina